Ses Salines es la playa más conocida del sur de Ibiza. Kilómetro y medio de arena blanca dentro de un parque natural protegido, con el agua entrando poquito a poco y las dunas justo detrás.
Vale mucho la pena. Pero llegar bien tiene su técnica, y aquí te la contamos.
Dónde está
La playa está en Sant Josep de sa Talaia, dentro del Parque Natural de Ses Salines de Ibiza y Formentera. Desde Ibiza ciudad son unos 20 minutos en coche. Desde el aeropuerto o desde Sant Jordi, entre 10 y 15.
Se llega por la carretera que cruza los estanques de sal. Es un tramo precioso, pero ve despacio: la calzada se estrecha entre las balsas y cada verano alguien acaba con una rueda en el agua salada.
Cómo llegar en coche o en moto
Coge la carretera del aeropuerto y pasa Sant Jordi. Antes de llegar al aeropuerto verás los carteles hacia Salinas y Sa Canal. A partir de ahí es todo recto: la carretera muere en el mismo aparcamiento de la playa, después del desvío de Es Cavallet.
Con el aparcamiento tienes dos opciones y conviene que las tengas claras.
La zona gratuita es una franja de tierra junto a la carretera principal. Es pequeña, y en julio y agosto se llena mucho antes de las diez de la mañana.
El parking de pago es bastante más amplio y está vigilado, junto a la tienda de la entrada. Es la opción realista en temporada alta. Lleva algo de efectivo por si el datáfono se queda sin cobertura, que pasa.
Desde los dos se baja a la arena por pasarelas de madera adaptadas.
Un aviso para la vuelta: en los días fuertes de verano se forman colas en la carretera del parque a partir de media tarde. Si puedes salir antes de las seis o después de las ocho, te ahorras la caravana.
Cómo llegar en autobús
Si no tienes vehículo, las líneas L11 y L11B de Ibizabus conectan Ibiza ciudad, Sant Jordi y Playa d’en Bossa con Ses Salines. El servicio funciona en temporada, más o menos de mayo a octubre, con salidas cada hora. La parada te deja a unos cuatro minutos andando de la arena.
En agosto el bus va lleno, pero sigue compensando frente a dar vueltas buscando sitio. Mira los horarios del año en curso antes de salir, porque cambian cada temporada.
Y si te alojas cerca, es una ruta muy agradable en bici: terreno llano y señalizado. Mejor a primera hora, antes de que apriete el sol.
A qué hora ir
En julio y agosto, antes de las diez. No exageramos: es la diferencia entre aparcar a la primera o dar tres vueltas al parking.
Si puedes elegir mes, junio y septiembre son mejores. El agua está caliente, hay bastante menos gente y las salinas están tranquilas para ver aves.
La playa mira al sur, así que con viento de esa dirección el día se estropea. Merece la pena mirar el parte antes de cargar el coche.
Qué te vas a encontrar
Ses Salines mide algo más de un kilómetro y tiene entre 25 y 30 metros de ancho según el tramo. Arena fina y blanca, y un fondo que baja muy poco a poco, así que puedes caminar bastante mar adentro. Por eso funciona tan bien con niños, sobre todo en la zona central. Si viajas en familia, tenemos más playas y planes en la guía de Ibiza con niños.
Hay socorristas en temporada, aunque la vigilancia no cubre todo el año. No se permiten perros, ni motos acuáticas, ni acampar. Estás en un espacio protegido: lo que traigas, te lo llevas.
La playa cambia mucho según dónde te pongas. La parte más cercana al parking es la más animada, con chiringuitos y música. Según avanzas hacia el sur el ambiente se calma, y al final hay una zona nudista. El atardecer desde esa punta es de los buenos de la isla.
Qué llevar
Agua, y más de la que crees. Casi no hay sombra natural.
Efectivo, para el parking y por si algún sitio no acepta tarjeta.
Calzado cómodo si quieres acercarte andando hasta la Torre de Ses Portes.
La comida ya resuelta. Esto es lo importante y te lo explicamos abajo.
